Por Jesús [Dr. Pez]

 

Roedores más sencillos son imposibles de encontrar en los establecimientos de venta de animales. Pero sin embargo, pocas veces nos percatamos de lo increibles que pueden llegar a ser estos pequeños animales cuando les damos la oportunidad de desarrollar de forma plena su comportamiento en grupo. El Jerbo de la zona subdesértica de la lejana Mongolia es una joya de la naturaleza que pocas veces valoramos.

Quiero con este sencillo artículo mostrar cómo es en realidad nuestra pequeña mascota. Ese simpático roedor que no hace mucho llegó al mundo occidental y conquistó nuestros hogares, entrando en ellos para ya formar parte de nuestras vidas.

 

JERBOS EN ESTADO SALVAJE

Son originarios de las estepas y áreas semidesérticas de Mongolia, allí donde comienza el desierto del Gobi, esa era la distribución de los parientes salvajes de nuestros jerbos (Meriones unguiculatus, pero en la actualidad se han extendido por zonas desérticas asiáticas (como el Desierto del Gobi) y africanas.

Son infinitas mesetas de clima subdesértico donde imperan las gramíneas en una tierra de areniscas y arena consolidada. Algún pequeño matorral y tímidos arroyos de aguas estacionales. Noches frías que condensan rocío al despuntar el fuerte sol del Gobi. Este rocío lo beben los jerbos.

En estas secas y cálidas llanuras viven los grupos de jerbos salvajes dirigidos por las hembras. Son una sociedad matriarcal donde las luchas por el estatus social son frecuentes. Forman grandes colonias en una red de túneles con varias salidas. La colonia se pasa el día recolectando semillas y llevándolas a toda velocidad al interior de las madrigueras. Esta, que es una actividad que no hacen en cautividad cuando se mantienen en grupos pequeños, pero que si hacen si se les mantiene en una colonia grande en un terrario con túneles.

 

 

Los jerbos en estado salvaje lo recolectan todo, a toda prisa. Siempre moviéndose nerviosos y siempre con el "resorte" preparado para saltar a la velocidad del rayo. Desde el cielo las veloces rapaces de la meseta asiática bajan en picado para atrapar a estos rápidos roedores. La respuesta inmediata, la velocidad pura, es su única salvación. Su sistema nervioso central ni interviene en gestionar la orden desde que el ojo ve una sombra en el cielo hasta que los potentes músculos de las patas traseras lo propulsan hacia adelante en una fracción de segundo. Nuestro ojo no es capaz de ver el movimiento de un jerbo. Ahora está aquí, ahora está allí. Es instantáneo.

 

COMPORTAMIENTO

Son animales muy curiosos, activos tanto de día como de noche, siempre con ganas de interaccionar con las personas. No son nada agresivos ni muerden cuando se les manipula. Para cojerlos basta con meter la mano en la jaula o terrario y ellos solos se suben para dar un paseo o jugar con nosotros. Aprenden rápidamente a coger la comida de nuestras manos y es bueno hacerlo para que se acostumbren a nosotros y no tengan miedo ni les produzca estrés tenerlos en la mano. Aunque queramos mantenerlos con el mínimo contacto y observar tan sólo su comportamiento de grupo, es preferible cogerlos de vez en cuando para que no se asusten al cambiar el sustrato o limpiar el terrario.

Son animales sociables entre sí, pero muy agresivos entre clanes. Estos clanes se establecen en territorios y son los descendientes de una pareja. Son monógamos y no se debe separar a la pareja ya formada salvo muerte de uno de los cónyuges ,porque los individuos suelen responder mal atacándose entre sí. Cuando se atacan intentan morderse la base de la cola, porque tiene una composición venosa similar a nuestras muñecas, llenas de vasos. Hay métodos de separación, pero a mí no me parece bien separar una pareja porque el animal se estresa mucho. Nunca se deben mezclar animales de clanes diferentes sin una preparación previa o se pelearán incluso llegando a matarse.

Descansa por cortos periodos y luego está activo en otros. Solamente una vez al día, normalmente al medio día, duerme profundamente. En este periodo, incluso sueña, y no se le debe molestar bajo ningún concepto.

Es un mamífero que vive acelerado de acuerdo al patrón humano. Sólo tiene dos estados. O una actividad frenética o un estado de reposo.

 

Compatibilidad

Los jerbos son animales muy sociables. NUNCA deben vivir solos. Esto es una monstruosidad y conduce a que el animal adopte un desarreglo en su conducta. En medicina humana serían estadíos de locura.

Se pueden mantener muy bien los distintos tipos de grupos:

- Dos o tres hembras: Introducidas juntas de jovencitas.

- Dos machos: Juntos desde jovencitos y hermanos. A veces no se toleran.

- Macho y hembra: Ideal. Juntos desde jóvenes.

- Grupo variado o clan: Lo mejor es formarlo a partir de una pareja.

 

En todos estos tipos hay que tener algunas consideraciones:

Cuando se desee juntar jerbos, se debe hacer cuando son jóvenes. Es decir, cuando no son activos sexualmente todavía.

Los hermanos se toleran siempre mucho mejor.

Si se desea formar un clan, se debe disponer de un espacio muy amplio y con zonas diversas que permitan delimitar territorios y zonas de escape para jerbos acosados. Un terrario de dos o tres pisos es ideal.

Cuando se desee juntar a dos jerbos adultos se debe utilizar el Método de la jaula partida:

Este método consiste en dividir una jaula o terrario mediante una malla de alambre. Se coloca a los dos jerbos, uno a cada lado, y se les cambia de lugar tres veces al día. De esta forma se habitúan al olor de su pareja. Se hace por espacio de un mes. Se prueba con precaución para ver que no luchan y si no se aceptan todavía, se realiza por otro mes. Algunos jerbos nunca se tolerarán, pero son los menos.

Este método sólo sirve para formar parejas.

Si se desea introducir un jerbo dentro de un grupo esto es mucho más complicado. Lo mejor es utilizar mi método particular:

Lo primero es cambiar a todo el grupo de sitio. Hay que colocarlos en un nuevo recinto, con todo nuevo. Que se amplio, para poner en el centro una jaulita con el jerbo nuevo dentro (solo la tapa o parte superior enrejada de la jaula, sin fondo). Se le deja hay por un mes, para que todo los del grupo lo huelan y lo vean a diario. Después se prueba. Si no es aceptado, se prueba otro mes. En un 50% de los casos no será aceptado.

 

Comunicación y Signos

Los jerbos tienen un repertorio de signos y sonidillos que nos indican su estado de ánimo y su comunicación con el resto del grupo.

 

-Tamborileo con las patas traseras: Lo hacen para avisar al resto del grupo de un posible peligro. También es un signo de excitación sexual cuando un macho persigue a la hembra. Las crías muy pequeñitas lo hacen por enredar y probar sus nuevas aptitudes.

- Ponerse de pie erguidos más quietos que una estatua: Alarma ante un peligro desconocido.

- Empujar con el morro objetos o la mano del cuidador: Fastidio de un objeto o la mano que quieren alejar de ellos.

- Piar como pajaritos pequeños: Sonido que emiten las crías para reclamar la atención de su madre.

Los jerbos para reconocerse suelen fijarse principalmente en el sabor de la saliva del otro. Esta contiene hormonas que también es más que probable que formen parte de la regulación reproductiva dentro de un clan grande. Se olfatean su zona genital para verificar el estatus. Saber si es un posible competidor, o su disposición sexual.

Un actividad esencial en la vida de un jerbo es el acicalamiento mutuo. Esta actividad sirve para unir los lazos del grupo.

 

DIFERENCIAS SEXUALES

Cuando son crías recién nacidas, a los pocos días podemos saber su sexo. Es uno de los pocos micromamíferos en los que los machos carecen por completo de mamas a esta edad. Por lo tanto, si damos la vuelta a una cría y tiene una hilera de pequeños bultitos en su vientre podremos decir con seguridad que es una hembra y sino, un macho.

Pero al cabo del tiempo, el pelo comienza a crecerles y los pezones se ven con más dificultad. Habrá que esperar hasta que alcancen un tamaño medio y claramente podremos observar diferencias. En las hembras el orificio anal está muy cerca, casi pegado al orificio genital y en los machos hay una separación muy clara. Esta es la diferencia más significativa.

Cuando son adultos, además de esta diferencia se puede ver a simple vista como los machos son más grandes y más robustos que las hembras y normalmente alcanzan un mayor tamaño y peso, sobretodo cuando están en parejas que se reproducen habitualmente, ya que el gasto energético que realiza la madre durante la gestación y lactación es enorme y agota sus reservas corporales que después deberá recuperar. También podemos ver cómo los testículos del macho están muy desarrollados y se observan muy bien en la parte posterior del abdomen por debajo de la cola.

REPRODUCCIÓN

Los jerbos son animales muy fértiles y tienen camadas muy a menudo. Forman parejas estables de por vida y en el cuidado de las crías es tan importante la hembra como el macho.

Los jerbos pueden tener una nueva camada cada mes, o mes y una semana, como tiempo mínimo.

Suelen nacer de una a once crías, siendo de cuatro a siete lo normal. Las madres primerizas suelen tener camadas muy pequeñas.

El periodo de gestación es de 24 días.

Lo normal después de juntar una pareja es que después de unos días comience a haber entre ellos una actividad mayor. Comienzan las persecuciones del macho a la hembra, hasta que el macho la cubre. La cópula es rapidísima, y no suele ser eficaz hasta que no lo intentan más de diez veces, que es cuando el macho es capaz de eyacular. Pero los jerbos machos son muy perseverantes y lo consiguen siempre.

La hembra preñada no es apreciable. Sólo en los últimos días de la gestación puede presentar un forma ligera de pera, y sobre todo si la pillamos dormida boca arriba, os aconsejo que os fijéis con detenimiento y podréis ver a los fetos moviéndose dentro de su tripita. Como si fuera un alien apunto de salir.

 

El parto suele ser nocturno y sin problemas en la mayoría de los casos.

Algunas veces nacen algunos muertos o mueren al poco tiempo. Esto es normal. Un 10% en la tasa de mortalidad en recién nacidos es del todo normal. Si mueren o nacen muertos la hembra los suele semidevorar. Esta conducta es muy frecuente en los roedores.

Las crías se pueden manipular. No es como en los hámster. Lo único es que debemos restregarnos las manos en el sustrato para que el nuevo olor no confunda a la madre y cogerlos al principio con un poco de sustrato a la vez. A la semana se pueden coger sin problemas.

La hembra y el macho pueden estar juntos en este periodo, pero si no queremos que la hembra vuelva a quedar preñada, es necesario separarla antes de que nazcan las crías. La cópula se produce de forma invariable en el mismo día en que nacen los nuevos jerbitos.

Los jerbos nacen sin pelo y con los ojos cerrados.

El periodo de lactancia suele durar unas cinco o seis semanas. A las nueve semanas ya pueden ser fértiles, así que cuidadín con los cruces no deseados.

No es conveniente que una hembra tenga más de tres camadas seguidas. Podemos sumirla en un estado de debilidad general que la haga muy propensa a alguna enfermedad.

A partir de las seis semanas ya se pueden separar de la madre.

A continuación podremos observar la evolución de las crías de jerbo desde el momento del nacimiento.

 

Los jerbos nacen muy poco desarrollados. No tienen pabellón auricular, no oyen ni ven porque sus párpados están cerrados y porque sus ojos tampoco serían funcionales en ese momento.

Lo único que captan mediante el tacto es el calor de su madre cuando se aproxima a ellos y los cubre con su cuerpo, para amamantarlos o darles calor.

 

Se ha demostrado que en algunos roedores como los ratones, la saliva de los adultos tiene factores de crecimiento. Esto hace que cuando los progenitores limpian a las crías, cosa que hacen casi constantemente tanto la madre como el padre, aceleran el desarrollo de las crías permitiendo que los órganos aún inmaduros como los de los sentidos se desarrollen más rápidamente y los pequeños crezcan a una velocidad increíble.

En el caso de los jerbos, el padre y el resto de hermanos mayores ayudan a la hembra en las tareas de cuidado de la prole lo que promueve un alto grado de complicidad entre los miembros de una misma familia.

 

Hay muchos aspectos interesantes respecto a la crianza en estas especies. Uno de ellos es el mecanismo hormonal por el cual la madre identifica y acepta a las crías

. Durante el parto, la hormona más implicada es la oxitocina, que interviene en promover las contracciones del útero que expulsarán a los jerbitos al exterior. Esta misma hormona influye directamente sobre ciertas áreas cerebrales y permite que el olfato de la hembra reconozca como crías suyas durante un corto periodo de tiempo los recién nacidos que tiene delante. En algunas especies en las que el macho colabora con la crianza, se ha demostrado que sufre un proceso parecido y que él también las acepta basándose en el olor.

Por eso, no debemos tocar a las crías hasta que no tengan como mínimo el pelo recién salido, porque podríamos alterar el olor que había detectado la madre y ésta podría rechazarlas o incluso atacarlas.

 

 

Día tras día las pequeñas crías aumentan en tamaño, peso y desarrollo. Comenzamos a apreciar un crecimiento en las orejas y los ojos cada vez más abultados siguen madurando y desarrollándose bajo los párpados cerrados. Suelen abrir los párpados hacia los 15 días pero pueden tardar más o menos dependiendo del desarrollo de la cría.

Normalmente hay una cría que destaca entre las demás y crece a mayor velocidad.

 

Los padres cuidan y miman a las crías, siempre están pendientes de dónde están y de que estén limpios. Se pasan muchas horas al día aseándolos.

 

Por último, alrededor del mes de edad, podemos ver cómo juegan y corretean por todas partes. Van cogiendo confianza con las personas y mordisquean la comida aquí y allá.

 

La cría de los jerbos es muy fácil y puede tener diferentes variantes de acuerdo al tipo de grupo que mantengamos.

Si tenemos por ejemplo a un macho con una hembra y una hija mayor, esta última ayudará a su madre con la nueva prole.

Si es dentro de un gran clan, lo normal es que la hembra elija una zona que mantendrá libre de los jerbos más jóvenes e incordiones y solo dejará pasar a los adultos que la suelen ayudar. Alguna veces las hembras primerizas se ponen muy nerviosas dentro de un clan. Y empiezan a expulsar y a perseguir a todos, hasta que se van convenciendo de la necesidad de que el grupo esté cerca. Cada jerbo tiene su propia personalidad y no se comportan exactamente igual unos de otros.

Cuando se produce un parto muy numeroso, por ejemplo, 10 u 11 crías, la hembra puede separarlas en dos nidos para asegurar su supervivencia.

 

Texto y fotos, Jesús (Dr. Pez)


Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España