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CÓMO SALVÉ A UNA SERPIENTE
Muchas veces no nos damos cuenta de que hay mucha gente que compra y vende reptiles sin conocer en realidad sus necesidades, sin pararse a pensar en que son animales que sienten y padecen y que acaban sufriendo estrés y tienen graves deficiencias nutricionales o de espacio vital.
Pero ahí está la cruda realidad y sólo la vemos de vez en cuando, si nos asomamos a los centros de recuperación de fauna atestados de tortugas de florida o de iguanas, acumulándose mes tras mes porque ya no son el juguete favorito del niño o han crecido demasiado para el terrario que se tiene en casa. O cuando asombrados, leemos en los periódicos que se han encontrado anacondas o caimanes liberados en parques o lagos porque se han hecho demasiado grandes para manejarlos.
Esta noticia, contada en primera persona por uno de nuestros colaboradores en Dr.Pez, no parece ser tan alarmante como las que he mencionado antes, pero nos da idea de algo más grave y que afecta a muchos reptiles, no sólo ofidios, sino de todo tipo que se venden en tiendas a lo largo y ancho de nuestro país..... son víctimas del descuido de sus propietarios, víctimas de la moda pasajera de tener un reptil exótico que enseñar a los amiguetes de turno, que sorprenda y que incluso intimide al más pintado si es necesario....
La historia empieza cuando murió mi serpiente ratonera de Texas leucística (Elaphe obsoleta lindheimeri).
Ahí empezó mi afán por conseguir otra igual. Así que fuí a la tienda donde la compré, pero no tenían más, me comentaron que aún tendríamos que esperar a que sus proveedores le criasen. De todos modos, me dijo que si se enteraba de algo, que me avisarían.
Y fue así, me llamó un día y me dijo que un chico tenía una que quería venderla y me puse en contacto con él, lo llamé y me la enseñó.
Entonces ví la desastrosa forma en que la mantenía. La tenía metida en un tupper más bien de tamaño mediano, sin ninguna iluminación adicional, ningún tipo de calefacción, y eso que por aquí en este tiempo ya empieza a hacer fresco.

No tenía ningún recipiente para el agua, eso sí, le tenía puesto una tapa de metal, de esas tapas de botes de cristal grande, y no sé para qué, por que estaba agujereada y boca abajo, no sé.
Además el sustrato en que la mantenía era tierra sucia de color marrón de campo y un par de piedrecitas.
La pobrecilla estaba toda sucia y con arena metida por todos los orificios, nariz, boca...

En la piel, se le veían pequeñas cicatrices, posibles restos de malas mudas y el ojo izquierdo
dañado interiormente, causado sin duda por un mal golpe.
Yo ya estaba de los nervios y le quería quitar la serpiente como fuese, ahora que encima el precio que me pedía era de risa, me pedía 160 euros el chaval. Quería vendérmela a precio de tienda de las caras.
Entonces le dije que un particular no podía vender a ese precio, que aún así era caro. Está claro que más que la serpiente le importaba el dinero. Le dije que le daba 50 euros y no le iban a dar más por cómo la tenía, que si bien los quería o si no, nada y aceptó.
Enseguida subí a mi casa para darle un baño tibio y limpiarle toda su piel y restos de tierra.
Le examiné las pequeñas cicatrices, cosa que se irán en un par de buenas mudas. Lo del ojo me preocupó, no sabía si se le podría arreglar, pienso que no, así que esperé a verla comer a ver si le tenía miedo al ratón.
Una vez en su nuevo terrario, de tamaño medio, todo equipado y con plantas artificiales y troncos huecos y cueva, enseguida fue a esconderse ya que en su antigua estancia no tenía esa posibilidad.

Por la noche le dí un ratón, en principio no le hizo caso y me preocupe, como el ratón no era muy grande, la dejé sola un rato.
Al volver, ya lo había atacado y matado, entonces supe que lo del ojo era un problema sólo estético y sin más importancia, así que le quité el ratón y le inyecté a éste calcio y vitaminas y se lo volví a dar, se lo comió enseguida.

Ya está más activa y tranquila, no ataca y es muy mansita. Ya ha comido un par de veces desde que la tengo y ahora está de maravilla.


Con esta historia quiero decirle a todas las personas que mantienen reptiles sin conocimiento, que son animales que necesitan cuidados y algo de mantenimiento constante. Es una pena ver sufrir a estos animales innecesariamente.
Todas las personas que quieran mantenerlos, deben cumplir una serie de requisitos que sin duda tienen que cumplirlos y si no pueden o no quieren, seguro que habrá un montón de gente que sí quiera dárselos.

Texto y Fotos: Álvaro García
Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España

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