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Todos los meses cuando me enfrento al reto editorial que supone sacar a la luz; que casi es un parto, por lo de difícil que puede llegar a ser y por la sensación que me queda de que algo de mi corazón se va en cada revista, pienso en si seremos capaces. Si podremos mantener el nivel que nos hemos impuesto. Y ya estamos en febrero, amigas y amigos aficionados y muchos de vosotros lectores fieles de Kaloula, y ahí está la revista...
Con toda la frescura de lo actual, con toda la ilusión de un pequeño grupo que no se cansa de contarnos cosas a todos, y más vital, informativa y amena que nunca.
Queremos lo mejor de nuestra pequeña Kaloula, y cada vez llegamos a más lectores en todo el mundo. Es increíble. Decenas de miles de usuarios han leído los anteriores números. Y esto nos anima a crecer más, a implicar a más colaboradores. A mejorar.
Cuando se acepta el reto de conducir una revista como ésta, también se aceptan muchas cosas implícitas en ese paquete descomunal. Las críticas favorables que tanto gustan y que muchas veces llegan al afecto de gente que ni conoces y que se siente cerca de tu forma de ser y de lo que lee en la revista. Y como no, las criticas. Esa palabra que tanto nos llena de inquietud a los editores de cualquier publicación. He de decir, que pocas hemos tenido de esas ácidas y a mala baba. Las críticas educadas y con toda la razón de este mundo, las aceptamos y corregimos, sin levantar las orejas. Como debe ser. Pero las poquitas, esas que salen de la parte centro verdosa de la vesícula biliar. Esas, mis estimados lectores, me vais a perdonar, que diga que nos importan menos que un bledo, por usar un taco pasado de moda que significa lo mismo, pero que ya no suena tan mal.
Nos gusta que nos ayuden, disfrutamos con lo que hacemos como niños que descubren sendas nuevas, sumergidos en historias coloristas, interesantes, en viajes de naturalista romántico, en informes inquietantes. Cada revista es un calidoscopio de información y un verdadero torrente visual que nos arrastra al igual que queremos que os arrastre a todos y os arrebate para que os sepa a poco ya mismo, incluso antes de empezar a leerla.
Aquí está vuestra Kaloula.
Tratarla bien, disfrutarla y esperar impacientes el nuevo número, que saldrá aunque un tsunami se alíe con un cometa. Dentro de un mes estará fiel, alegre y desmedida, de nuevo en el océano digital de internet.
Luty
Editora Kaloula Dr. Pez
Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2008. España

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