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Biología y dinámica reproductiva
La reproducción es un aspecto fundamental en la biología de cualquier animal para garantizar la continuidad de la especie. Constituye un factor esencial en la dinámica poblacional, aunque a veces pueda causar graves problemas en el ecosistema, ya que la suelta indiscriminada de animales alóctonos suele acabar en la desaparición de las especies autóctonas.

Debido a que la reproducción de las tortugas de este género es relativamente fácil, siempre que tengan una instalación adecuada, estén bien alimentadas y tengan tranquilidad, hay que crear un punto de inflexión del cual partiremos sabiendo la responsabilidad que supone reproducir tortugas en cautividad, siendo necesario adecuar las instalaciones a los nuevos huéspedes y sabiendo lo peligroso que es abandonar ejemplares en la naturaleza para nuestras especies autóctonas en el caso de no poder hacerse cargo de las crías.
Madurez sexual
La madurez reproductiva en las tortugas es lenta en comparación con otros reptiles, y es variable, aunque normalmente oscila de 4 a 7 años, o entre los 13cm y 15cm de largo, esto va a depender de las condiciones alimenticias y otros factores, pudiendo llegar antes a la madurez sexual un ejemplar sano y que tenga una buena instalación a un ejemplar que no lo esté.
Normalmente hasta que no alcanzan la madurez sexual es difícil diferenciar el sexo, siendo el macho de menor tamaño que la hembra, además el macho tiene la cola más larga y las uñas delanteras más largas que la hembra.

Hembra adulta con las uñas delanteras cortas.

Macho adulto con las uñas delanteras largas.
Cuando las hembras maduras no han hecho puestas durante muchos años habría que ser muy cautelosos a la hora de intentarlas reproducir, ya que hay probabilidades de que se produzca un soldamiento de los huevos, que puede ser fatal. Por ello es más seguro y con más probabilidades de éxito emplear hembras jóvenes y sanas para la reproducción.
Comportamiento de celo y cópula
Como en muchos animales, la entrada de la primavera junto con la subida de las temperaturas, hacen que las hormonas sexuales, como es la testosterona, se disparen empezando la época de celo.
El celo es estacional, y se extiende desde primavera a verano, coincidiendo con los meses cálidos en los que las hormonas sexuales alcanzan su nivel máximo. La actividad aumenta, las tortugas acuáticas entran y salen del agua repetidas veces, los machos se acercan a las hembras y nadan alrededor de ellas, olfatean la zona cloacal, acarician el rostro de las hembras con sus largas uñas delanteras, haciéndolas vibrar suavemente en frente de la cabeza de la hembra.
A veces, cuando la hembra es reacia a la copula, el macho para someterla puede llegar a morder las patas y el cuello de esta, pero si después de esto la hembra no cede y la hembra o el macho muestran signos de violencia más allá de pequeños mordiscos sin daños, hay que separarlos en recipientes diferentes y probar en un par de días.
También puede ocurrir que la hembra no esté receptiva y después de un tiempo que oscila entre 30 y 45 minutos, que es lo que puede llegar a durar la danza de apareamiento, la hembra no acepta al macho también es mejor separarlos.
Si la hembra esta receptiva y acepta al macho, empieza la copula, que dura unos 10 o 15 minutos. Durante la copula el macho, con la cola más larga, se agarra a los laterales del caparazón de la hembra con sus largas uñas, entonces curva la cola hacia abajo entrelazándola con la cola de la hembra y el pene, con su cavidad seminal, se introduce en el aparato reproductor de la hembra situado en la cloaca.
Aunque en acuarios o estanques es fácil ver este proceso, en tortugas acuáticas en la naturaleza o en semilibertad no es tan fácil de ver.
Para la copula se recomienda un volumen mínimo de 100 litros, con una profundidad aproximada de 15 cm, esto es importante ya que durante el apareamiento el macho puede olvidarse que la hembra tiene que respirar, y con el macho encima a la hembra le costaría nadar y respirar.
No siempre el macho tiene éxito en la penetración, por lo que en ocasiones la proporción de huevos fértiles es baja.
Después del apareamiento
Durante la gestación, en acuarios o estanques pequeños, es aconsejable mantener a la hembra separada del macho o del resto de tortugas, para que esté tranquila y proporcionarle más espacio. Hay que evitar manipular o acosar de alguna manera a la hembra, además de extremar la higiene.

Hembra descansando.
La temperatura es muy importante, ya que la hembra en gestación pasará mucho tiempo dándose baños de sol para calentarse y calentar los huevos que tiene dentro de ella.
Otro cambio de conducta típico es la pérdida de apetito, aunque esto es normal, debes continuar ofreciéndole comida, también pueden cambiar sus preferencias alimenticias y dejar de comer lo que antes comía para comer otros alimentos antes rechazados.
Puesta y anidación
La puesta tiene lugar unas ocho semanas (2 meses) después del apareamiento. Si la hembra no encuentra un lugar apropiado para poner los huevos, los retendrá en su interior más tiempo, pudiendo causarle problemas graves como es la obstrucción de huevos.
Siempre que pensamos en la puesta pensamos en lo anteriormente descrito, en una pareja de tortugas, macho y hembra, pero no siempre es así, ya que las hembras adultas no fecundadas o sin macho también pueden hacer puestas, aunque siendo poco probable, podrían formar huevos infértiles como las gallinas, por ellos siempre se debe tener una instalación adecuada para las puestas.
Si no encuentran un lugar apropiado para la puesta, la realizaran en el agua o en la superficie, siendo este último un lugar típico de desove de huevos infértiles.

Huevos abandonados por una hembra, posiblemente infértiles.
En este periodo se ven muchos cambios de conducta. Durante las dos últimas semanas ella quiere pasar más tiempo fuera del agua, olfateando incansable todos los lugares y sustratos por los que anda, intentado excavar con las patas delanteras y traseras, comprobando la consistencia y textura del terreno para encontrar el lugar apropiado donde poner sus huevos. Cuando no tienen mucho donde elegir intentan hasta en el cemento o en otras partes duras del suelo. Ese comportamiento es una prueba inequívoca de que se acerca el día de la puesta y aunque su instinto para elegir es fenomenal, debemos aportarles un buen sustrato urgentemente.

Hembra inspeccionando los alrededores.
Por eso hay que tener en cuenta algunos factores importantes como el sustrato que utilizan, la estación o época del año y la ubicación de la tierra. Normalmente prefieren lugares con una ligera inclinación para evitar encharques, soleados y con poca vegetación.
Teniendo en cuenta los lugares de desove en la naturaleza, playas de los ríos o en lugares boscosos de difícil acceso y soleados, como terrenos de textura arenosa o arcillosa, podemos elegir nuestro sustrato, siendo la arcillosa la más indicada, ya que la arena sola se seca y se derrumba con facilidad y los huevos de las tortugas acuáticas deben estar bien hidratados a una humedad relativa alta, si no es así se deshidratan y se secan.
Cuando las tortugas se mantienen en acuarios pequeños o medianos y no se dispone de demasiado espacio, hay que aportar un recipiente o acuario extra con una capacidad de unos 40 litros, o que tenga una superficie de 40x40 cm aproximadamente, con una profundidad de 20cm al menos del sustrato elegido, siendo la tierra arcillosa, semi-arcillosa o una mezcla de tierra y vermiculita un sustrato bastante bueno. Aunque con ese recipiente puede servir, cuantos más lugares proporcionemos mejor, así la hembra tendrá más posibilidades de hacer la puesta y no retendrá los huevos por falta de sitio o por no considerarlo adecuado.
Antes de la puesta, las tortugas suelen calentarse durante varias horas al sol, aunque no es apreciable entre las demás, ya que calentarse en grupo es un hábito normal en las tortugas acuáticas, incluso unas encima de otras.

Tortugas tomando el sol.
La puesta suele darse desde el mediodía y tarde hasta la noche, aunque a veces la puedan realizar a otras horas, como por la mañana, pero siendo menos probable.

Esta hembra está probando el sustrato para realizar la puesta.
Llega la hora de extremar la vigilancia, controlar los movimientos de las hembras fecundadas, ya que en el intento de buscar el mejor lugar posible, suelen escapar de los acuarios o estanques, escalando o tirándose desde alturas algo elevadas para ellas, pudiéndose lastimar. Es fácil escuchar ruidos a altas horas de la madrugada, moviendo y removiendo todo.

Tierra movida recientemente en una puesta.
También debemos observar donde hacen la puesta, ya que son muy hábiles escondiéndolos. Si no se observa, es probable que se pierdan y la probabilidad que eclosionen puede ser baja dependiendo del clima en mayor medida además de otros factores. En climas más fríos siempre es recomendable no mantener los huevos en el exterior, ya que los rayos solares son muy débiles y las horas de sol necesarias para el buen desarrollo del embrión muy pocas para mantener la temperatura constante. Aunque siempre que se disfrute de un verano largo y caliente es preferible dejar los huevos donde los pone la tortuga, ya que con la manipulación se suelen estropear algunos.
Aunque no siempre, normalmente pueden realizar varias puestas al año, siendo la primera menos fértil que las demás, poniendo de 2 a 20 huevos, incluso más si tienen bastante espacio y están bien insertadas en el hábitat que les proporcionamos.
Construcción del nido
Es fácil ver distintos puntos escarbados, pero no todos son el nido ya que la hembra prueba distintos lugares, uno de ellos será el elegido. Podemos pensar que necesita que el terreno este suelto pero no es así, más bien al contrario. Debe ser un terreno consistente y un poco compactado para que la tortuga haga la bóveda que albergara los huevos sin problemas de derrumbe.

Para ablandar el sustrato donde construirá el nido, la hembra expulsa gran cantidad de líquido proveniente de las vejigas urinarias, con las patas de atrás empieza a rascar el sustrato y a extraer tierra alternando las dos patas utilizándolas a modo de palas y excavará un agujero con forma de botella llegando a una profundidad de entre 10 y 15 cm aproximadamente.

Apertura del nido.
Una vez terminado el nido, la tortuga posada sobre el orificio, descargara de 2 a 10 huevos aproximadamente en la bóveda, que posteriormente serán enterrados suavemente con el sustrato extraído, permitiendo que quede una pequeña cámara de aire en el nido. En los últimos centímetros de tierra que corresponden al "cuello de botella" del nido, la tortuga compactara bien la tierra a modo de tapón borrando así los posibles rastros de alguna excavación quedando protegido de posibles enemigos.

En el fondo del nido se observa el último huevo que corresponde a la zona superior del nido.
Durante la puesta no debemos molestar a la hembra, ni interrumpir el proceso. En el caso de incubar los huevos en incubadora habrá que dejar que cubra por completo el nido y vuelva al estanque tranquilamente, cuando pase un tiempo prudente extraeremos los huevos del nido con mucho cuidado.
Retirada de los huevos
Aunque lo mejor es dejar actuar a la naturaleza, normalmente todos los aficionados nos vemos tentados a incubar los huevos artificialmente, ya sea en incubadoras compradas o caseras. Al dejarlos en el nido tenemos la ventaja de no manipularlos y así evitamos dañarlos en el proceso de retirada, pero el inconveniente de no poder hacer un seguimiento que verifique el estado de los huevos durante la incubación evitando que ninguno se estropee, pudriéndose y cogiendo hongos que podrían afectar a los demás huevos o a las tortugas al nacer.

Proceso de retirada de la tierra.
Siendo las primeras 12 horas las más seguras para la retirada de los huevos del nido, procederemos cuidadosamente a la extracción de la tierra que cubre los huevos, procurando no dañarlos, ya que es muy fácil rozarlos, deformarlos y reventarlos, teniendo en cuenta que efectuar movimientos bruscos o rotaciones de los mismos causara la muerte de los embriones en formación, o alteraciones morfológicas graves.
Para tener una idea de los lugares peligrosos para quitar el sustrato nos fijaremos en el dibujo que muestra en verde los lugares sin peligro, en amarillo los lugares donde tenemos que tener cuidado al escarbar con los dedos y en rojo los lugares donde se albergan los huevos y que no se deben escarbar con los dedos, sino con una brocha para evitar romperlos.

El mejor procedimiento para extraer los huevos es cavar en las zonas verdes hasta llegar al lugar donde ensancha el nido, al retirar el sustrato de esa zona verde, el sustrato que hay en la zona amarilla es fácil moverlo. Con la ayuda de los dedos y una brocha procederemos a quitar el sustrato de la zona amarilla hasta llegar al límite con la zona roja. Llegado este punto debemos haber quitado unos 10 cm de profundidad en la zona verde y unos 5 cm en la amarilla, donde aun no habrá ningún huevo.
En este momento procederemos con mucha precaución con otra capa verde más profunda y después con las amarillas y rojas, utilizando solo la brocha en estas, siendo normal encontrar huevos sobre todo en la zona roja.
Una vez hayamos localizado el primer huevo, procedemos a retirar suavemente con la brocha la tierra de los laterales y sin moverlo del lugar se marca con un lápiz de carbón una X en el punto más alto del huevo (no utilizar rotuladores que pueden dañar los embriones con su composición).

Huevos en el nido.
Cuando los tengamos marcados los iremos sacando conforme los encontramos, sin girarlos, de modo que al colocarlos en el recipiente de incubación lo haremos poniéndolos en la misma posición que permanecían enterrados en el nido, todos con la señal que hicimos anteriormente hacia arriba y sin restos de sustrato sobre el huevo.
Algunos aficionados, en el momento de la extracción, lavan los huevos en una solución de yodo al 3% ( Isodine, Betadine) para disminuir la contaminación por posibles patógenos que se encuentren sobre el cascarón. Para ello se limpia el huevo bien de posibles restos de tierra adheridos a la cáscara y se aplica esta solución con un algodón, impregnando la cáscara con cuidado de no romper el huevo y no mojar excesivamente.
A diferencia de lo que ocurre con los huevos de aves, a los de las tortugas No debe dárseles vueltas ni molestarlos una vez se han colocado en su posición en el medio de incubación, hasta el momento de salir del cascarón. Ya que los huevos de tortuga no tienen chalazas como los de las aves y se puede causar la muerte a los embriones.
Es hora de tener la incubadora preparada, ya sea comprada o prefabricada. Debido a que la mayoría de incubadoras están destinadas a la cría de aves, podemos construirnos nosotros mismos una incubadora casera y económica, basada en los principios de toda incubadora que son mantener una temperatura y humedad constante, buscando las necesidades de nuestros huevos, diferentes a los de las aves.
En el próximo capítulo, veremos cómo realizar el proceso de la incubación y los resultados obenidos.
Texto y Fotos: Ellipse.
Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España

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