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Os presentamos un artículo de gran interés para los aficionados a los urodelos de la familia Ambystomatidae, donde se narra la experiencia vivida por un aficionado mexicano al adquirir larvas de ajolote en un comercio, tratándose en realidad
de larvas de salamandra tigre y convirtiéndose la compra en una inesperada sorpresa...
Nombre científico: Ambystoma mexicanum (Shaw, 1789)
Nombre científico: Ambystoma tigrinum (Green, 1825)
El Ajolote.
Este animal siempre ha llamado mi atención por su aspecto físico, principalmente por la presencia de branquias externas. Cuando supe que las branquias eran conservadas durante toda su vida se incrementó mi interés por la especie, no obstante, como nunca había visto ejemplares a la venta en los acuarios que visitaba, pasaron muchos años antes de que pensara seriamente en hacerme de un par de ellos.

Fue hasta la llegada de Internet que supe que eran mantenidos como especies de ornato por aficionados en diversos países del mundo, así que, sabiendo que esta especie es endémica de México y, particularmente de los canales lacustres de Xochimilco, empecé una intensa búsqueda de ejemplares a la venta en la Ciudad de México, así como una recopilación de información sobre la especie y las condiciones requeridas para el mantenimiento en cautiverio.
Primer problema.
Debido a que es una especie protegida por la normatividad ambiental nacional e internacional, el comercio de ajolotes capturados en su medio natural está prohibida, así que solo me quedaba la opción de encontrar algún sitio que se dedicara a su reproducción en cautiverio.
Segundo problema.
Al no existir una afición por la especie parte de los acuariófilos nacionales, tal como existe en otros países, no existe una demanda que justifique la actividad de forma comercial. No obstante, durante mi búsqueda me encontré con que existen criaderos de ajolotes del tipo silvestre, pero estos están enfocados a programas con fines de repoblamiento del hábitat natural, por lo que son fundamentalmente universidades las que realizan su reproducción en cautiverio. Al contactarme con uno de los laboratorios me dijeron que la universidad se encontraba en un proceso de renovación del permiso para la reproducción de diversas especies, pero que una vez obtenido, podían venderme unos ejemplares con fines de ornato.
Resignación.
No me quedaba más remedio que esperar a que la universidad concluyera sus trámites para la renovación del permiso. Mientras tanto, me dediqué a montar un par de peceras, una para peces de agua fría y otra para peces de agua salobre, así que con frecuencia visitaba acuarios y tiendas de mascotas, ya fuera para buscar nuevos ejemplares o para conseguir alimento vivo.
El Milagro.
Fue en una de estas visitas que me encontré con unos ejemplares que parecían ser ajolotes, así que sin saber todavía que existen especies similares en su aspecto físico hasta cierta edad, feliz por el hallazgo compré dos ejemplares y monté una tercera pecera para albergarlos.
El Susto y el desconcierto.
Habían pasado alrededor de una semana desde la adquisición cuando tuve que hacer un viaje de trabajo que duró 7 días. A mi regreso, aún sin ver mis peceras, me dijeron que uno de mis ajolotes al parecer había atacado al otro comiéndose parcialmente sus branquias. Preocupado fui a la pecera y entonces fue que me di cuenta que no había sido atacado, sino que había empezado el proceso de metamorfosis retrayendo sus branquias. Recordando que esta especie rara vez realiza este proceso, me entró la duda de si realmente eran ajolotes los organismos que yo tenía. Por un lado estaba triste por el cambio en el animal, ya que a mí me gusta su apariencia larvaria. Por otro lado me emocionaba la idea de tener un ejemplar metamorfizado de la especie.
Ajolote o Salamandra Tigre.
Buscando información sobre los organismos metamorfizados del ajolote (Ambystoma mexicanum), me di cuenta que estos organismos forman parte de una gran Familia taxonómica (Ambystomatidae), dentro de la cual se encuentra otra especie que guarda gran similitud física en ejemplares sin metamorfosis. Esta especie es la Salamandra Tigre (Ambystoma tigrinum).

Sin embargo la diferenciación de las especies
lucía un tanto difícil de realizarse en un examen visual superficial, hasta que en una página de Internet señalaban
como indicador fiable el hecho de que el ajolote sacude sus branquias regularmente y la salamandra tigre no lo hace nunca.
Observando al ejemplar acuático que me quedaba, me percaté del hecho de que nunca sacudía sus branquias, así que algo era seguro:
Ajolote no era.
Segundo Milagro.
Meses después me encontré un lugar donde vendían ejemplares de dos especies diferentes. Me decían que una de ellas era la salamandra (las pequeñas, de unos 10 cm, lucían como mis ejemplares cuando los compré, pero además tenían ejemplares de 20 cm o más de longitud aún con branquias) y que la otra era el ajolote (de unos 10 cm también, pero de color más oscuro y... ¡sacudían sus branquias!). Ya se imaginarán que compré dos ejemplares de la segunda especie con la convicción de que ahora sí tenía un par de ajolotes verdaderos.
Han pasado unos 9 meses desde la compra de los dos primeros ejemplares y unos 5 meses desde la compra de los segundos. Como les comenté, un ejemplar de salamandra tigre inició su metamorfosis a unos 12-14 días después de haberlos comprado. Ya en fase terrestre duró vivo unos 3-4 meses. El segundo de ellos empezó el proceso de metamorfosis tiempo después que el primero (a los 6 meses desde la compra) pero, a diferencia del primero, murió antes de completarlo. Los dos ajolotes siguen creciendo (ahora tendrán unos 18 cm) y aún conservan sus branquias.
Me dispongo a compartir con ustedes la memoria fotográfica de la comparación de rasgos morfológicos entre mis ejemplares de ambas especies.
Aquí presento una comparación gráfica entre ambas especies, con el objeto de tener una idea más clara de las diferencias existentes entre ellas, al menos, en etapas juveniles cuando ambas especies se encontraban en estado larvario.
En la primer imagen se observa la comparación del aspecto general de los ejemplares. La diferencia más notoria reside en los colores del cuerpo y branquias.

Ambas especies presentan tres arcos branquiales, 4 dedos en las extremidades anteriores y 5 en las posteriores. Las cabezas son anchas y aplastadas dorsoventralmente. Las aletas dorsal y anal se prolongan hasta el extremo de la cola, donde se unen.


La siguiente imagen muestra la forma y longitud de las branquias en la especie Ambystoma tigrinum. Se observan largas y densamente pobladas por filamentos delgados de tonalidad rojiza. Al centro de la imagen se muestra un ejemplar metamorfizado de la especie.

Por su parte, los arcos branquiales en Ambystoma mexicanum lucen más cortos y menos poblados en relación con la salamandra tigre. Los filamentos branquiales son del mismo color que el animal, pero más gruesos, en forma de láminas.

Las extremidades son similares en ambas especies. La membrana interdigital es reducida. Los dedos de las extremidades delanteras de A. mexicanum parecen más largos y afilados que en A. Tigrinum.

En cuanto a las cabezas, se observa una diferencia en la curvatura del hocico. En A. Tigrinum es más redondeado que en A. Mexicanum.


Debo señalar que estas diferencias morfológicas son evidentes cuando pueden compararse ambos animales a la vez, sin embargo, cuando se tiene únicamente una de las dos especies, el mejor indicador es la dinámica de las branquias. A. mexicanum sacude sus branquias regularmente, mientras que A. Tigrinum no lo hace nunca.
Con esto concluyo mi colaboración esperando haya sido de interés para ustedes. Ojalá pueda enriquecerse con la experiencia de otros poseedores de salamandras y ajolotes.
Texto: Orca800
Fotos: Orca800, Luty y Poseidon (Atlas Dr. Pez)
Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España

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