Por Ellipse

 

En este segundo capítulo, os mostraremos cómo construir una incubadora casera para los huevos de vuestras tortugas y todo lo que necesitais para lograr su producción de forma satisfactoria. Estad muy atentos a los consejos sobre cómo colocar los huevos y seguid paso a paso las indicaciones.

 

Construcción de una Incubadora Casera

 

Materiales a utilizar:

o 2 Cajas o recipientes de plástico, cristal o poliestireno expandido, siendo la última opción la más adecuada por sus propiedades térmicas y aislantes. Una caja será más pequeña que la otra para que una pueda entrar dentro de la otra. Las utilizan en las subastas de pescado y en servicio de paquetería.

o 1 Calentador con termostato de potencia variable. Disponible en cualquier tienda de animales o centro comercial.

o Un termómetro, si es posible con higrómetro. En cualquier centro comercial o tienda de animales.

o Manta térmica de polipropileno. En tiendas de jardinería o agricultura.

o Un cristal, pasta o similar, transparente o translúcido. En cualquier centro comercial con sección de bricolaje.

 

 

Como vemos, los huevos están depositados entre la vermiculita dentro de este cubo a modo de medio de transporte y en su posición original.

 

 

En la caja más grande de poliestireno expandido hay que echar 1/3 de la capacidad del recipiente aproximadamente, se coloca el calentador con termostato ajustado a una temperatura de 30º. Debemos saber que de 26º a 29º nacerán machos y de 29ª a 32º nacerán hembras, si oscilan entre 26º y 32º saldrán machos y hembras. Una vez colocado el calentador se debe conectar para que coja temperatura el agua. Hay que tener en cuenta que cambios bruscos de temperatura, o incubaciones demasiado calientes o frías pueden causar alta mortalidad o malformaciones en los embriones.

Agua preparada con la temperatura de incubación.

 

Cogeremos la vermiculita y la volcaremos en un recipiente grande, añadiremos agua tibia y las mezclaremos dando el punto óptimo de humedad, lo que nos permitirá mantener la humedad y una circulación de aire suficiente alrededor de los huevos.

 

Vermiculita mezclada con agua.

 

Si nos pasamos con el agua y la vermiculita queda pastosa tendríamos que quitar la mitad y agregar vermiculita seca, mezclándola bien para que quede en su punto óptimo y no empapada.

Llenaremos la caja de poliestireno expandido más pequeña de vermiculita ya humedecida hasta la mitad.

Colocaremos los huevos igual que estaban enterrados, sin haberlos movido desde que se sacaron de su lugar inicial. Una vez puestos en la vermiculita se cubren con más vermiculita hasta taparlos del todo, recordad que toda la vermiculita debe estar húmeda.

 

Huevos recién enterrados y listos para terminar de agregar la vermiculita.

 

Una práctica utilizada por los aficionados es la de ver al trasluz de una bombilla los huevos para ver si están fecundados, esta práctica es peligrosa ya que la mayoría no sabrían valorar si están o no fecundados, pero si ponen en peligro los embriones al manipular los huevos, por esta razón es mejor no practicar este método.

En la caja pequeña se debe poner el termómetro para monitorear la temperatura de los huevos, si el termómetro fuera digital solo pondremos la sonda.

 

Aquí están los huevos enterrados por completo en vermiculita en la caja pequeña metida dentro de la grande.

 

Después se mete la caja pequeña dentro de la grande, que al tener agua y al ser de poliestireno expandido flota en el agua. Para dejar más espacio al calentador, se pega la caja pequeña a un lateral de la caja grande y se pone la tapa a la caja de porexpan pequeña, eso sí, no plana, sino inclinada para que el agua no gotee sobre los huevos y deslice hasta un lateral. Después se coloca la tapa de la caja grande también inclinada y en un lado se pone el cristal para poder ver el interior y para elevar un lado de la tapa de la caja grande evitando los goteos.

 

Vista lateral con la manta térmica levantada.

 

Por último se tapa con manta térmica de polipropileno blanca para mantener humedad y temperatura. La manta térmica de polipropileno permite mantener la humedad relativa alta pero permite ventilar previniendo la aparición de hongos por exceso de humedad, además de iluminarlos tenuemente ayudándonos a su control.

 

Incubadora "cerrada" y funcionando

 

Incubación

 

La incubación consta de dos fases:

1ª. Es el seguimiento y va desde la puesta de los huevos hasta la eclosión de estos, variando entre 2 meses y 85 días en condiciones optimas, pudiendo retrasarse si las condiciones no son óptimas.

2ª. Va desde la eclosión de las pequeñas tortugas hasta el momento que salen a la superficie.

 

Seguimiento

 

Periódicamente habrá que vigilar el estado de los huevos, apartando con cuidado la vermiculita que hay encima de los huevos, esto lo haremos con una brocha para evitar rozar los huevos y estropearlos.

Apartaremos la parte superficial que cubre el huevo, dejando al descubierto 1/5 de huevo, realizaremos una inspección visual y comprobaremos que no tenga mal color o que se haya podrido. Si todo va bien y no hay ningún huevo estropeado, humedeceremos los huevos con un pulverizador lleno de agua, eso sí, solo humedecer, y volveremos a tapar los huevos con la vermiculita a la que también pulverizaremos agua.

 

Reconocimiento visual de los huevos.

 

Si algún huevo se hubiera estropeado lo sacaríamos de recipiente, quitando la parte de vermiculita próxima a este para evitar posibles contagios por hongos a los demás huevos.

 

En el centro hay un huevo estropeado.

 

 

Huevo estropeado.

 

A veces cuando realizamos las inspecciones llegamos a ver huevos que no están estropeados pero empiezan a ser atacados por hongos, en este caso se puede limpiar con una solución de enjuague bucal antiséptico y agua a partes iguales, la cual se debe aplicar cuidadosamente con un pincel.

Después de realizar la inspección, debemos rellenar el agua que le falte al recipiente grande, ya que el nivel va bajando conforme pasan los días, cosa que tendremos que tener en cuenta siempre puesto que si faltara agua los huevos se estropearían. Después taparemos de nuevo la incubadora con la manta térmica y el cristal del frontal, poniendo todos los elementos como lo hicimos originalmente.

 

Eclosión

 

Entre los 60 días y los 85 días tiene lugar la eclosión en condiciones óptimas. A pesar de abrir un agujero en la cáscara, muchas veces los recién nacidos permanecen un período de tiempo en el huevo antes de salir, siendo lo normal salir un día después de abrir la cáscara, aunque pueden estar más de 8 semanas sin salir (este tiempo no es válido para incubación artificial). Este tiempo de permanencia en el nido de las crías precoces favorece la supervivencia de las demás que nacen más tarde, pues salen al mismo tiempo evitando que las primeras rompan los huevos de las tardías, provocándoles daños.

 

Tortuga recién nacida con el diente córneo aun.

 

Las crías rompen el huevo con un diente córneo que tienen en la punta de la nariz, y que pocas horas después se cae y no se regenera, aunque a veces tarda días en caerse.

 

Rompiendo el cascarón.

 

La salida de los huevos se hace por el agujero hecho por este diente, y las tortuguitas se dirigen rápidamente hacia un lugar seguro, ya sea debajo de alguna hoja seca, en una esquina, aunque prefirieren el agua. Cuando la arena tiene proporciones altas de limos o arcilla, la apertura del huevo puede compactarse, haciendo más difícil la salida de las tortuguitas, que pueden morir por asfixia o inanición. A pesar de esto, la textura arcillosa es más conveniente que la arenosa para la incubación de las tortugas acuáticas.

El momento elegido por las tortuguitas para emerger a la superficie suele coincidir con el comienzo de la época de lluvias, ya que el sustrato se ablanda, es más seguro y menos agotador salir a la superficie.

 

Tortuga intentando salir del huevo.

 

Aunque veamos que las tortuguitas han roto la cáscara para salir y no salgan, no debemos forzarlas a salir a no ser que veamos algún problema claro o que tarden más de un día. Al ser incubadas artificialmente y tener poco sustrato sobre ellas, en el momento de romper el cascaron los líquidos internos se vacían en el sustrato y el aire seca rápidamente el huevo. Esto provoca que el huevo que antes era blando se vuelva duro y rígido pudiéndose quedar las tortugas atrapadas en la cáscara, además cuando el huevo se deshidrate tendrá un efecto adhesivo entre el resto de líquidos y la piel de la tortuga que se secan haciendo muy difícil la salida del huevo.

Si esto llega a ocurrir y la tortuga queda adherida a la cáscara, bastara con mojar la cáscara con la tortuga aun pegada y al ratito ayudaremos con mucho cuidado a salir a la tortuguita retirando poco a poco la cáscara. Hay que tener mucho mucho cuidado de no tirar bruscamente o cuando aun este seco, ya que produciremos desgarros en la piel y en el saco vitelino, que generalmente no está del todo absorbido, provocando hasta la muerte del animal.

 

Cuidados de las tortuguitas recién nacidas

 

Una vez fuera, las tortuguitas dejan ver una bolsa bajo el plastrón, es el saco vitelino y es el encargado de alimentar las tortuguitas durante la incubación y por ningún motivo se debe intentar quitar ya que provocaremos la muerte de las tortuguitas. Normalmente entre 2 a 4 días, dependiendo del tamaño del saco, terminan absorbiendo el saco vitelino. Mientras tanto deberemos ponerlas en algún recipiente bien limpio con un sustrato húmedo, como puede ser la vermiculita o incluso agua, manteniendo un nivel de 10cm de profundidad aproximadamente con algun lugar de descanso como una piedra sin aristas y con los bordes totalmente redondeados. De esta manera quedan al resguardo de las que si absorbieron el saco vitelino, ya que hay riesgo de mordeduras. Además no debemos poner en el mismo recipiente las crías con tortugas adultas, ya que podrían atacarlas e incluso matarlas.

 

Esta herida no debe tocarse, se cicatriza sola.

 

Una vez absorbido quedara una hendidura en el plastrón, no tenemos que alarmarnos, esto es normal, esta herida sanará sola, no necesitamos tratarla ni aplicar nada.

Las tortugas que no presenten en saco vitelino tendrán que ponerse en un acuario amplio, limpio, poco profundo con unos 75 litros en adelante por cada docena de tortuguitas. Los bebés deben practicar la natación y la flotación. También ubícales una zona para que descansen fuera del agua ya que los pequeños débiles aun, pueden ahogarse.

 

Recién nacidas empezando a alimentarse y a nadar.

 

Es muy importante estimular el apetito de las pequeñas tortugas, para alimentarlas les ofreceremos pequeños insectos o alimentos recomendados, como larvas de mosquito. Si pasados unos días la tortuguita se muestra receptiva con los STICKS, se pueden dar, eso sí, con cuidado que no se ahoguen, si fuera necesario se deben partir en porciones más pequeñas.

Los mismo que ocurre con las tortugas adultas, las recién nacidas necesitan la luz directa del sol, con cuidado de no insolarlas puesto que son muy pequeñas, o luz artificial, ya que ayudara a endurecer el caparazón y a la formación correcta de los huesos.

Las tortugas recién nacidas son más susceptibles a las enfermedades que los adultos, ya sean infecciones oculares, neumonía, etc. por ello habrá que mantener el agua muy limpia, con filtro y calentador con termostato regulado a unos 28º. Si no tenemos filtro tendremos que cambiar el agua cada dos días, ya que estas enfermedades pueden resultar letales para las pequeñas.

 

Texto y Fotos: Ellipse


Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2008. España