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En numerosas ocasiones hemos podido
observar a estos pequeños seres, jugando velozmente, persiguiéndose unas a otras en las tiendas de animales.
Nos llaman la atención por su característica habilidad para trepar y saltar y su mirada atenta y curiosa. Hoy
os mostraremos un poco más acerca de estos simpáticos mamíferos y aprenderemos cómo mantenerlos de forma adecuada.
Las ardillas son roedores pertenecientes a la familia Sciuridae. Podemos encontrarnos representantes de esta familia en muy diversos lugares, sobretodo habitan en los bosques, aunque en otras ocasiones, son capaces de sobrevivir
en situaciones muy extremas, lejos de los frutos de los árboles caducifolios y de coníferas.. como la ardilla moruna o africana (Atlantoxerus getulus) introducida en la isla de Fuerteventura, que corretea entre las rocas y la arena de las playas en muchas ocasiones.


Pero la ardilla que hoy nos ocupa es la muy conocida ardilla coreana, llamada también siberiana
(Tamias sibiricus), que se distribuye por Asia del Norte, Siberia, Corea, China e incluso el norte de Japón.
Es el único representante de su género que no vive en Norteamérica.

Mantenimiento en cautividad
Las ardillas necesitan una jaula lo más espaciosa posible para vivir, en la que predomine la altura ya que gustan de escalar y subir por toda la jaula. Como mínimo para una sola ardilla, debe tener unos 80 cm de altura y 80 cm de largo. Si queremos mantener una pareja, la jaula deberá ser aún más grande y se recomienda incluso que supere el metro y medio de altura. Debemos pensar que son animales de gran actividad y acostumbrados a trepar a los árboles cuando les es necesario.
Hay que ponerles ramas o troncos secos para que puedan trepar por ellos y así desgastarse las uñas, además de utilizarlos para roer y así consiguen tener los dientes en un buen estado de desgaste. Hay que proporcionarles frutos de cáscara dura (avellanas, nueces, etc...) para que puedan roerlos.
Necesitan un nido donde guarecerse, que sea amplio, de unos 15 cm en su interior y es necesario colocar uno
por cada ardilla que tengamos para que puedan sentirse cómodas y mantener su propia intimidad si lo creen necesario,
lo que nos ahorrará posibles disputas.
El sustrato de la jaula nunca debe ser de arena para gatos o similar. Sustratos adecuados son el maíz prensado o
las virutas de madera que venden para roedores. A las ardillas les gusta excavar y esconder la comida en el sustrato.
Debe cambiarse con frecuencia para evitar la aparición de problemas en la piel y patas de nuestras ardillas, así como retirar
cualquier resto de comida pasada para evitar la proliferación de hongos.

Necesitan gran cantidad de objetos con los que jugar ya que son animales muy activos y juguetones. Es bueno ponerles túneles para roedores, ramas para trepar y cosas para roer, hay muchos objetos a la venta para ellas, como tacos de madera para roer con sabores especiales. Es bueno colocar una piedra de calcio y minerales para roedores.
La jaula debe colocarse en una habitación de ambiente cálido y no muy húmedo, con ausencia de humos (no colocar nunca la jaula en la cocina) o de corrientes de aire.
Alimentación
Las ardillas son omnívoras, comen tanto frutos y verduras como insectos. La dieta más adecuada consiste en un pienso con semillas especialmente indicados para ardillas y además, es fundamental darles vegetales frescos como zanahoria, pimiento rojo, escarola, rúcula, diente de león, fresas, manzana, etc.. Es importante no ofrecer frutas muy energéticas o con demasiado azúcar y hacerlo en poca cantidad. Los alimentos frescos contienen gran cantidad de vitaminas fácilmente asimilables que la salud de nuestra ardilla agradecerá.
Es importante que la dieta sea equilibrada y variar siempre los alimentos que les ofrecemos. Las pipas tanto de calabaza como de girasol, no son un alimento adecuado porque contienen gran cantidad de grasas. Los frutos secos como cacahuetes, nueces, avellanas, etc... hay que dárselos de forma ocasional porque tienen un gran aporte energético, pero es bueno para que utilicen sus dientes y se esfuercen en abrirlos.

En cuanto a los insectos, de vez en cuando se les pueden ofrecer grillos o gusanos de la harina, éstos últimos con moderación ya que también son muy grasos. Es un complemento adecuado para su alimentación y les gusta bastante por la novedad sobretodo.
Deben tener un bebedero para roedores con agua fresca que debe cambiarse cada día.
Comportamiento
Son animales diurnos y su actividad la desarrollan durante el día. Su esperanza de vida es de 4 a 6 años.
Puede tardarse mucho en acostumbrar a las nuevas ardillas a que se dejen coger. Siempre hay que acercarse con cuidado y sin sobresaltos y dejar que se suban a nuestras manos. Poco a poco hay que acostumbrarlas o entretenerlas con comida o juegos mientras están con nosotros para que así pierdan el miedo. Nunca se debe sujetar una ardilla por la cola porque podría desprenderse.
Las ardillas no son mamíferos tranquilos ni manejables como los jerbos u otros roedores, son más bien esquivas, sobretodo al principio y en mi opinión no son una mascota aconsejable para principiantes. Para manejar una ardilla hay que saber muy bien cómo se comporta para evita que nos muerda y para evitar lastimarla. Las ardillas compradas ya adultas rara vez se acostumbran sino han sido manejadas con anterioridad y pueden estresarse mucho cuando intentamos cojerlas.

Reproducción
Para conseguir la reproducción es vital tener un espacio adecuado. Una jaula lo suficientemente grande como para permitir que la hembra con las futuras crías puedan estar cómodas. Si se forma una pareja a partir de dos individuos que viven juntos, entonces es más fácil. Si la hembra y el macho no se conocen, lo mejor es acondicionar un sitio amplio en una habitación para el encuentro, un sitio neutral en el que puedan entablar amistad.
La hembra suele entrar en celo de Diciembre a Marzo, pero varía al mantenerlas en casa protegidas de la temperatura exterior.
Normalmente realizan un cortejo durante el cual se dan una serie de correteos y tanto la hembra como el macho dejan escapar rastros de orina a su paso. Silban entre sí y después de algún que otro forcejeo y carrera de aquí para allá, cuando la hembra está preparada levanta la cola y deja que el macho la monte. Hay que dejarle hacerlo en varias ocasiones.
Una vez dejen sus juegos, se debe devolver a la hembra a su jaula de cría y separar al macho porque ella se vuelve bastante agresiva.
Dentro del nido, que debemos proporcionar del tamaño adecuado , con paja y otros materiales en su interior, la hembra al cabo de 30 días parirá a sus pequeñas e indefensas crías. No debemos molestarla durante la lactación ni tocar a los pequeños porque la madre podría rechazarlos.
Al cabo de un mes comenzaremos a ver a las pequeñas ardillas intentando salir del nido y posteriormente dando sus primeros saltos hacia el exterior. Es un momento adecuado para comenzar con la educación y acostumbrarlas al trato humano.
Texto: Luty
Fotos: tuchi, ei.bi.bi y Kiwa.
Dr. Pez © Jesús Salas y Carlos Garrido, 1997-2007. España

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