Por Rene y Alberto

 

En la zona centro del Estado de Veracruz, propiamente en la capital del Estado Xalapa y los municipios circundantes, solemos escuchar un pequeño chirrido frecuentemente durante las noches en la estación lluviosa, en los parques, jardines públicos o sencillamente en la calle.

Este chirrido evoca los mayores temores de muchas personas que se han familiarizado y asociado con mitos sobre anfibios en muchos casos endémicos de México, y que habitan inclusive en los jardines más pequeños dentro de las casas. Con esto, nos estamos refiriendo a un grupo de especies de salamandras denominadas: Salamandra mano de niño, tlaconete o achoque de tierra. Cuya procedencia del chirrido no existe más que en las mentes de quienes lo califican como el responsable.



 

Figura1. Tlaconete manchado o salamandra mano de niño (Bolitoglossa platydactyla).

 

El mito injustificado.

Se tiene la creencia que en alguna ocasión una mujer fue ultrajada por un tlaconete (salamandra) el cual se introdujo a su cuerpo a través de la vagina, para posteriormente colocar sus huevecillos dentro del vientre femenino, y así una vez eclosionadas las crías, éstas se alimentaron de la mujer hasta terminar con su vida. Desde ese momento, el canto o chirrido, es sinónimo de que el tlaconete esta cerca al asecho de alguna mujer desprevenida.

Este mito ha llegado a generar repulsión, miedo e inclusive asco hacia estos anfibios, donde la única realidad es que son exterminados por razones sin fundamento.

 

Sus características.

Los tlaconetes ó salamandras mano de niño pertenecen a la familia Plethodontidae (salamandras sin pulmones) que representa a una de las familias de más amplia distribución y diversidad de especies en el continente americano, y de manera relevante en Mesoamérica, en el eje neovolcánico transversal, donde han ocurrido importantes procesos evolutivos que generaron una alta diversidad de especies de salamandras conforme a diversos autores.

En este contexto, México debido a su accidentada topografía permite una alta diversidad de hábitats, que se refleja en la constate descripción de nuevas especies, y por ende endemismos (especies únicas), dentro de ésta familia para nuestro país.

Esta familia caracteriza a las especies de salamandras, por presentar una forma similar a una lagartija: cola alargada, extremidades cortas, una cabeza redondeada con un par de ojos prominentes y una coloración que va desde totalmente negra hasta aquellas que presentan patrones rojos a anaranjados sobre su dorso. Su reproducción es de desarrollo directo, es decir eclosionan diminutas salamandras ya desarrolladas del huevo sin necesidad de pasar por una etapa larvaria, esto siempre y cuando existan las condiciones de humedad y temperatura adecuadas.

Su piel es característica por presentar una apariencia lustrosa y rica en agentes antimicóticos y antibacterianos entre otras propiedades, asimismo se considera como su principal órgano de respiración a la piel (respiración cutánea), puesto que carecen de pulmones o los presentan solo de forma vestigial, es decir, éstos son vestigios de su evolución puesto que no los emplean más de una manera funcional; debido a ello, necesitan habitar zonas húmedas para tener un correcto intercambio gaseoso.

 

Figura 2. Extremidad por la cual se les hace llamar tlaconete mano de niño.

 

La característica que nos gustaría resaltar es que no vocaliza, es decir no emite ningún sonido a través de su boca u otro mecanismo interno (recordar que carecen de pulmones). Se comunican a través de sustancias químicas (rastros químicos) que depositan sobre el sustrato a partir de glándulas especializadas en su cabeza y cloaca.

El presentar una respiración cutánea les ha permitido colonizar inclusive a las altas montaña, por encima de los 2500 metros sobre el nivel del mar, teniendo como única exigencia un ambiente húmedo.

Cabe destacar que estas salamandras no producen ninguna sustancia venenosa para defenderse de sus enemigos o del acoso del hombre, su única defensa es desprender la cola como medio físico de distracción para poder escapar de ser devorada.

Por tanto, los pletodóntidos (salamandras sin pulmones) o tlaconetes son un grupo de especies únicas para América, y ecológicamente importante al regular las poblaciones de innumerables especies de insectos y arañas que podrían ser potenciales plagas no solo para los bosques y cultivos si no para nuestros propios hogares, y más aún son presas importantes para muchos otros organismos de mayor talla tales como: aves, mamíferos pequeños, e inclusive arañas de gran tamaño entre otros, por ende, si estas faltasen se romperían importantes enlaces entre las cadenas tróficas. Hoy en día las salamandras o tlaconetes de esta familia tienen un potencial médico al poseer sustancias hasta la fecha poco conocidas y de difícil aislamiento químico, pero que en algunas investigaciones se han empleado para tratar en forma efectiva enfermedades de manera experimental y exitosa no solo en humanos sino inclusive en otros anfibios infectados por una enfermedad fúngica que ataca a muchas especies del mundo. Por lo que, en la actualidad se les considera como una importante fuente futura de nuevos medicamentos para el bienestar humano y animal.

Retomando el mito: Si no vocalizan, ¿entonces a quien pertenece el tan temido canto?.

Generalmente se asocia el chirrido o vocalización (canto) con estas salamandras, ya que al buscar se topan con uno de estos animales, sin embargo, si alguien es suficientemente atento y curioso para seguir el origen del "chirrido" se encontrará con la sorpresa que éste proviene de una oquedad lo suficientemente estrecha para ser identificado ó nunca lo encuentra porque este se calla, o se topa con otro organismo muy diferente que es el verdadero responsable del canto y al final de la búsqueda se enterará y topará con una pequeña ranita entre 4 a 6 cm con una coloración que varía del gris hasta un rosáceo-rojizo agazapada en la oquedad o bajo algún objeto.

En muchos casos esta ranita pertenece a la especie Eleuhterodactylus cystignathoides o Eleuhterodactylus nitidus u otra especie de similar morfología y color, ya que en ocasiones los cantos para estas especies emparentadas no suelen ser muy diferentes para un oído no entrenado. Estas ranitas se les conoce como ranitas o sapitos de la hojarasca, debido a sus hábitos terrestres en ambientes ricos en materia orgánica (hojas, troncos, etc.) y con baja asociación a cuerpos de agua, pero si a una humedad relativamente alta. Estas ranitas son las responsables del canto o chirrido que se escucha por las noches en la estación lluviosa, cuyo fin es meramente reproductivo o de marcado de territorial para mantener a otros de sus congéneres alejados.

 

Figura 3. Ranita de la hojarasca (Eleuhterodactylus cystignathoides).

 

Las ranitas de la hojarasca de la familia Brachycephalidae, cuyo origen evolutivo es distinto a las salamandras que comentamos, tienen de igual forma que las salamandras o tlaconetes importantes funciones ecológicas en los lugares donde ambas especies coexisten, y que mencionamos anteriormente. No obstante, éstas pueden tener una mayor movilidad dentro del ecosistema y por tanto aprovechar otros estratos que las salamandras no pueden aprovechar y viceversa. Por lo que reiteramos de igual forma, éstas no son venenosas y su aspecto responde a las características propias de piel húmeda, lisa o rugosa, de los anfibios.

Cabe destacar, que ni las salamandras mano de niño (tlaconetes) ni las ranitas de la hojarasca son dañinas hacia nosotros y nuestras mascotas que tengamos en casa. Por tanto, molestarlas y/o destruirlas es un acto reprobable y puede ser calificado como irracional.

 

Conservar un grupo único en su tipo.

La razón para escribir esta explicación sobre los tlaconetes o salamandras, es la de evitar la muerte de éstos anfibios por parte de la gente que cree en un mito, que no tiene absolutamente nada de cierto y crear conciencia en las personas para que en lugar de temerlas y combatirlas, las protejan porque son útiles y como todos los animales tienen un papel que cumplir en la naturaleza.

La salud de los ecosistemas esta determinada por ciertos grupos biológicos importantes, donde las salamandras (tlaconetes) y ranitas de la hojarasca son excelentes indicadores de la calidad ambiental, y por tanto al localizar alguna de estas especies en tu jardín o cualquier sitio donde vives, no lo mates sencillamente muévelo con algún objeto no filoso a un jardín o sitio con vegetación abundante. Si están en tu jardín, solo obsérvalas o tómales una fotografía, ya que esto es buena señal del medio ambiente que te circunda.

 

Figura 4. La ocurrencia de tlaconetes en macetas es alta, no obstante son inofensivos.

 

Los tlaconetes o salamandras son anfibios inofensivos hacia nuestra integridad e inclusive son fuente hoy en día de sustancias químicas que se emplean en estudios médicos para el bienestar general, donde la coexistencia entre los anfibios y los humanos no tiene que ser tan extremista y ríspida.

 

Figura 5. Tlaconete manchado o salamandra mano de niño (Bolitoglossa platydactyla).

 

 

Texto y Fotos: Rene Murrieta-Galindo y Alberto González-Romero.


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